El Derecho Internacional Humanitario: Protegiendo a la Humanidad en Tiempos de Guerra

La historia del derecho internacional


Son tiempos difíciles en cuanto a conflictos internacionales se refiere. Ver imágenes de la guerra en diferentes partes del mundo, es angustioso y aberrante. Civiles, mujeres, niños y miles de inocentes afectados por situaciones inhumanas de violencia y sufrimiento. La historia de la humanidad está marcada por conflictos y guerras y con el fin de proteger de alguna manera a estas víctimas civiles de conflictos bélicos y limitar la brutalidad intrínseca de la guerra, la comunidad internacional ha desarrollado un cuerpo de leyes y normas conocido como el Derecho Internacional Humanitario (DIH).

El DIH tiene sus raíces en el siglo XIX, un período de creciente conciencia sobre el sufrimiento humano en tiempos de guerra, aunque su base refiere a normas éticas y morales, que se aplicaron en situaciones de guerra desde la antigüedad. El trabajo de figuras como Henry Dunant y Gustave Moynier, cofundadores del Comité Internacional de la Cruz Roja, condujo a la firma de los Convenios de Ginebra en 1864. Estos convenios establecieron las bases para el DIH y se centraron en la atención y el trato humano de los heridos en el campo de batalla.

Los Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos Adicionales del año 1977 y que refieren a temas complementarios como son los tratados sobre armas químicas o minas antipersonales definen los fundamentos que establecen el DIH. Además, los tribunales internacionales, como la Corte Penal Internacional (CPI), son responsables de enjuiciar a individuos acusados de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. El DIH, entonces resguarda los derechos de civiles que sufren las situaciones de una guerra y limitan los métodos que se aplican en su desarrollo a través de los siguientes principios: 

La Declaración Universal de Derechos Humanos fue adoptada por las Naciones Unidas como respuesta a los “actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad” cometidos durante la Segunda Guerra Mundial.

Los principios y responsabilidades del Derecho Internacional

Principio de Distinción: Este principio exige que las partes en un conflicto distingan entre combatientes y personas no involucradas, como civiles, trabajadores médicos y prisioneros de guerra. Los ataques indiscriminados contra civiles están prohibidos.

Principio de Proporcionalidad: Las fuerzas en combate deben usar la fuerza en proporción a la amenaza y evitar daños excesivos a personas y bienes civiles.

Principio de Humanidad: Este principio destaca la importancia de tratar a todas las personas con humanidad, incluso en tiempos de conflicto. Prohíbe el sufrimiento y los tratos crueles, así como la tortura.

Protección de Personas y Bienes/Infraestructuras Civiles: El DIH establece que las personas y bienes civiles como vivienda, colegios y hospitales, por ejemplo, no deben ser objeto de ataques deliberados. Además, garantiza la entrega de ayuda humanitaria a las poblaciones afectadas por el conflicto.

Protección de Trabajadores Médicos y Socorristas: El personal médico y humanitario debe ser respetado y protegido en todo momento. Deben poder brindar asistencia a todas las personas heridas o necesitadas sin temor a represalias.

Prohibición de uso de ciertos tipos de armas: El DIH prohíbe el uso de armas que causen un daño excesivo o que sean inherentemente inhumanas, como armas químicas o biológicas.

El Derecho Internacional Humanitario es crucial para la protección de la humanidad en tiempos de guerra. Ayuda a mitigar el sufrimiento de las poblaciones civiles atrapadas en medio de los conflictos y establece normas éticas que todas las naciones deben respetar. Además, el DIH promueve la rendición de cuentas al responsabilizar a los perpetradores de crímenes de guerra.

Es además un recordatorio de la humanidad en tiempos de conflicto. A pesar de la brutalidad de la guerra, estas leyes y normas buscan preservar la dignidad y los derechos fundamentales de todas las personas, sin importar su ubicación en el campo de batalla. Como sociedad global, es nuestra responsabilidad proteger y aplicar el DIH para salvaguardar la humanidad en los momentos más oscuros y violentos de la historia.

Proteger las infraestructuras, proteger los bienes, proteger las vidas, todo esto y más debe resguardar los derechos internacionales

En estos tiempos inciertos es necesario recordar que hay leyes que están tratando de proteger a personas que se convierten en las desafortunadas victimas de las guerras.

 


El derecho medioambiental y la compleja relación entre naturaleza y desarrollo

El derecho ambiental en el mundo empresarial


El derecho medioambiental en el siglo XXI ha adquirido una importancia significativa para las empresas, naciones y abogados que las representan. La creciente conciencia pública sobre los problemas medioambientales, combinada con regulaciones más estrictas, ha llevado a un aumento en los litigios relacionados. La sociedad y todos quienes la componen, han adquirido cada vez más conciencia de problemas como el cambio climático con sequías,  inundaciones y consecuente escasez de alimento, contaminación en todo tipo de planos, etc. y la regulación al respecto así como las posibles demandas, multas y castigos, tanto públicos como legales, por daños ambientales y por incumplimiento de normativas, se han transformado en parte fundamental a la hora de tomar decisiones. 

Por lo mismo, para cualquier proyecto o desarrollo, se requiere asesoramiento legal especializado para no incurrir en faltas, y sumarse a la defensa del medio ambiente. Para países y organizaciones internacionales la ayuda de abogados para lidiar con situaciones delicadas en lo que se refiere a la compleja relación entre crecimiento económico y medioambiental, se ha vuelto indispensable.

Y es el Derecho Medioambiental la rama disciplinar que se especializa en el sistema de normas jurídicas que regulan las relaciones de las personas con la naturaleza, con el propósito de preservar y proteger el medio ambiente, o realizar acciones tendientes a remediar afectaciones, en cualquiera de sus ámbitos. Esta área legal tiene una injerencia cada vez más profunda en la toma de decisiones en la protección del medio ambiente, en especial en dos aspectos: La del crecimiento y desarrollo económico y la de la política, con la formulación de leyes y reglamentos.

En primer lugar, el derecho medioambiental establece el marco normativo que rige la explotación de recursos naturales y la mitigación de los impactos ambientales. Las leyes y regulaciones ambientales definen cómo las empresas pueden utilizar recursos como el agua, el suelo, los bosques y el aire, y establecen límites para las emisiones de contaminantes y la gestión de residuos. Estas normativas son esenciales para prevenir la degradación ambiental y proteger los ecosistemas, lo que, a su vez, garantiza la disponibilidad continua de recursos naturales para las generaciones futuras. En términos económicos, esto se traduce en una gestión más eficiente de los recursos y la prevención de costos adicionales relacionados con la restauración de entornos degradados.

En cuanto al desarrollo económico, en especial vinculado con el mundo de las empresas, el cumplimiento de las normativas ambientales se ha vuelto cada vez más complejo debido a las regulaciones cambiantes y al aumento de supervisión por parte de las autoridades. En este punto los abogados desempeñan un papel crucial al mantenerse actualizados en estas leyes y regulaciones, asesorando a las compañías para asegurar que cumplan con las normativas y evitando problemas de impacto medioambiental en la implementación, funcionamiento y desarrollo de negocios y empresas. Además los abogados especializados en derecho medioambiental apoyan el desarrollo de políticas y prácticas que fomenten la responsabilidad social corporativa y la sostenibilidad, apoyando oportunidades en tecnologías verdes y energías renovables, con la negociación de contratos y acuerdos. Como resultado de este marco normativo, muchas empresas están incentivadas a invertir en investigación y desarrollo para encontrar formas más eficientes y ecológicas de operar. Este proceso conduce a la creación de empleos en sectores relacionados con la tecnología verde y puede fomentar el crecimiento económico a largo plazo.

Mantener una relación estable con el ambiente se ha vuelto importante para varios negocios lo que abre la puerta a varios abogados.

El derecho ambiental en el mundo político. 

Por otro lado, la economía también influye en el derecho medioambiental, ya que las presiones económicas pueden afectar la formulación de políticas y regulaciones. Los gobiernos y las empresas pueden verse tentados a relajar las leyes y compromisos ambientales en busca de un crecimiento económico más rápido, lo que a menudo conlleva riesgos para el medio ambiente. Encontrar el equilibrio adecuado entre el crecimiento económico y la protección de los ecosistemas es un desafío continuo y complejo, donde los abogados tienen mucho que decir y aportar.

En organizaciones internacionales los abogados representan los intereses e ideales de las organizaciones a las que pertenecen, realizando tratados y revisando el quehacer de empresas y/o naciones que los adhieren.  Esto con el fin de investigar y analizar situaciones prácticas que pueden servir de base para mejorar leyes y políticas relacionadas a nivel internacional y en la resolución de disputas internacionales sobre cuestiones ecológicas, ya sea mediante la mediación u orientación legal referida a guías y procedimientos. 

El derecho medioambiental, el desarrollo y economía contemporáneos están inextricablemente vinculados en la sociedad actual. A medida que el mundo enfrenta desafíos ambientales cada vez más urgentes, el marco legal que regula el uso de recursos naturales y la protección del medio ambiente desempeña un papel crucial en la promoción de la sostenibilidad y la gestión de los impactos económicos asociados. Este ámbito presenta desafíos significativos pero también abre puertas para las empresas que adoptan prácticas sostenibles. Además, fomenta la innovación y la adopción de tecnologías más limpias, lo que a su vez impulsa el crecimiento económico a largo plazo. Sin embargo, es importante equilibrar estas consideraciones económicas con la necesidad de abordar los desafíos ambientales y climáticos para garantizar un futuro sostenible para todos. Los abogados tienen un papel esencial para ayudar a ambos a navegar por este complejo paisaje legal, garantizando el cumplimiento normativo y aprovechando las oportunidades para el crecimiento y la innovación sostenible.

Tanto los gobiernos como las organizaciones internacionales como la ONU utilizan abogados medioambientalistas para detectar problemas en sus territorios.

Los abogados medioambientalistas tienen la responsabilidad de ayudar con el cuidado del entorno, de su país y de los negocios que podrían hacer más daño de lo que valen.

 


Entre lo Legal y lo Artístico: Dos opuestos que se han atraído a través de la historia

Desde la Antigua Grecia hasta el siglo XIX


La relación entre el ejercicio profesional de los artistas y los abogados no puede ser más distinta, pensando en que los primeros son netamente creativos y siempre rompen paradigmas, versus que por otro lados los abogados basan su destreza en el uso innovador y en un conocimiento profundo de reglamentos y leyes y juegan dentro de esa “cancha rayada”. Aun así, la relación entre el mundo del arte y las leyes tiene una larga data y se ha desarrollado a lo largo de la historia de la humanidad, evolucionando con el tiempo. No hay un punto específico de la historia en el que esta relación se haya generado de manera definitiva, ya que ha sido un proceso gradual, en que se han ido estableciendo lazos cada vez más cercanos y necesarios, los que, con la digitalización contemporánea y el surgimiento de la Inteligencia Artificial, ya son completamente indispensables.
En las civilizaciones antiguas como la griega y la romana, había leyes que trataban sobre la propiedad y la posesión de obras de arte. Por ejemplo, en la antigua Roma, había leyes que regulaban la propiedad y la protección de estatuas y monumentos públicos. En las rutas comerciales de la antigüedad, se aplicaban regulaciones para el comercio de obras de arte, antigüedades y bienes culturales. Estas regulaciones abordaban cuestiones como los impuestos y los aranceles relacionados con la importación y exportación de objetos artísticos.
Durante la Edad Media, surgieron gremios de artistas y artesanos que establecían normas y regulaciones para el ejercicio de sus oficios. Estas organizaciones tenían la autoridad para supervisar la calidad del trabajo, establecer tarifas y resolver disputas entre miembros. Además, se utilizaban contratos escritos para encargar obras a artistas. Estos contratos a menudo especificaban detalles como el tema, el tamaño y el precio de la obra, y podían contener disposiciones sobre plazos y calidad.
En el siglo XV, durante el Renacimiento, el mundo del arte experimentó un resurgimiento en la creación y apreciación de obras maestras. Sin embargo, la falta de regulación llevó a la proliferación de copias y falsificaciones. Los artistas y los coleccionistas comenzaron a presionar para que se promulgaran leyes que protegieran sus derechos de autor y establecieran estándares de autenticidad. En 1492, en Florencia, Italia, se promulgó la “Ley de Autenticidad Artística”, que requería la certificación de expertos para confirmar la autoría de las obras de arte y castigaba a los falsificadores.
Durante el siglo XIX, la Revolución Industrial transformó la producción y el comercio de obras de arte. El aumento de la demanda y la proliferación de galerías de arte llevaron a la necesidad de regulaciones más sólidas. En 1870, Francia adoptó la “Ley de Exportación de Obras de Arte”, que requería la aprobación gubernamental para la exportación de obras de arte valiosas con el fin de preservar el patrimonio cultural del país.

El Derecho y el Arte son como ambientes laborales no pueden ser más diferentes pero muchas oportunidades laborales para los abogados surgieron por la unión de ambas

Desde el siglo XX hasta la actualidad

En el siglo XX, el arte se convirtió en un mercado global con transacciones internacionales. Surgieron desafíos relacionados con el tráfico ilícito de obras de arte robadas durante la Segunda Guerra Mundial, los derechos de autor y otros conflictos. En 1970, la UNESCO adoptó la “Convención sobre las Medidas que Deben Adoptarse para Prohibir e Impedir la Importación, Exportación y Transferencia de Propiedad Cultural Ilícita”. Esta convención, conocida como la Convención de la UNESCO de 1970, instaba a los países a tomar medidas para prevenir la importación, exportación y transferencia de bienes culturales robados o ilegalmente adquiridos.

Con la llegada del siglo XXI y la creciente digitalización, surgieron nuevas cuestiones legales en el mundo del arte. La piratería digital, la reproducción no autorizada de obras de arte en línea y la preservación de obras de arte digitales se convirtieron en desafíos importantes. Los países comenzaron a desarrollar leyes y regulaciones para abordar estos problemas, incluyendo la protección de obras de arte en formato digital y la regulación de las plataformas en línea que alojaban obras de arte.

A medida que el mundo del arte sigue evolucionando es probable que surjan nuevos desafíos legales relacionados con la inteligencia artificial en la creación artística, la realidad virtual y aumentada, y la distribución global de obras de arte. Los abogados que trabajan en este mundo deben comprender sus complejidades y cada vez más complicados criterios de desarrollo, aplicando una “creatividad legal” que abarca vastos escenarios y posibilidades. El mundo creativo de las Bellas Artes es un aspecto del desarrollo humano, fascinante e imprescindible, pero en un entorno como el contemporáneo donde las complejidades son cada vez mayores con la Inteligencia artificial reemplazando a actores y guionistas, y generando imágenes con órdenes abstractas que amenazan a fotógrafos por ejemplo, los artistas tienen que demostrar cómo se diferencia su labor de la tecnología y porqué y cómo la creatividad humana es indispensable en sus diferentes campos de desarrollo y protegerlo. Los abogados y legisladores trabajarán junto a ellos, para adaptar y desarrollar leyes y regulaciones que reflejen las cambiantes realidades del mundo del arte y protejan los derechos de artistas, coleccionistas y la integridad cultural en un mundo cada vez más interconectado y digitalizado, pero donde con innovación disciplinar en el campo de las leyes, su quehacer sea posible.

La digitalización del arte ha llevado a varios artistas a contratar abogados para proteger su propiedad intelectual.

La ley es un aspecto que se puede encontrar en todas las facetas de la sociedad actual, incluso en ámbitos que a primera vista no parecen tener mucho en común, tal como el arte. Las posibilidades para un abogado son amplias por lo que deben mantener una disposición abierta a los negocios.

 


E-comerce y ciberseguridad: el ámbito legal en un mundo sin límites

El deber de la ley ante el mundo cibernético 


El auge del comercio electrónico (e-commerce) ha transformado la forma en que las empresas realizan transacciones e interactúan con los consumidores. A medida que las transacciones en línea se vuelven más comunes también aumentan los desafíos legales y de ciberseguridad asociados. En este contexto, los abogados desempeñan un papel crucial en la protección de los intereses de las empresas y en la promoción de un entorno seguro para el comercio en línea, hasta el punto en que muchas oficinas han formado equipos, normalmente asociados con técnicos especialistas, dedicados a proteger el interés de los clientes ante situaciones de ciberseguridad.

Para controlar y evitar situaciones fraudulentas o de riesgo informático en el mundo virtual hay regulaciones, que varían de país en país, centradas en la tecnología y en las transacciones online. Ahí el trabajo de los abogados para proteger los intereses de sus clientes se desarrolla principalmente en dos grandes campos: el que lidia con la protección de información de individuos y empresas, y el que vela por la seguridad de negocios y transacciones.

  1. Ciberseguridad y prevención de violación de datos: La ciberseguridad es una preocupación crítica en el e-commerce, ya que las brechas de seguridad pueden resultar en la pérdida de datos confidenciales, daño en reputación tanto de personas como de empresas y en ataques de hackers. Los abogados pueden ayudar a desarrollar políticas de seguridad de datos sólidas y a preparar para responder adecuadamente a las violaciones de seguridad, incluyendo responsabilidades como:
  • Asesoramiento legal: Los abogados especializados en ciberseguridad asesoran a las empresas sobre las leyes y regulaciones relevantes, ayudándoles a comprender sus obligaciones legales y a implementar medidas de seguridad adecuadas.
  • Gestión de incidentes: En caso de una violación de datos, ayudan a las empresas a gestionar la situación, cumpliendo con las leyes de notificación obligatoria y guiándolos a través del proceso legal.
  • Litigios: En situaciones donde la violación de datos lleva a litigios, representan en tribunales, defendiendo derechos y responsabilidades legales.
  • Cumplimiento de reglamentos de protección de datos: Asisten en su cumplimiento, que incluye la designación de oficiales de protección de datos, la realización de evaluaciones de impacto, y la implementación de medidas de seguridad adecuadas.
  • Políticas de privacidad: Ayudan en la redacción y revisión de políticas de privacidad que cumplan con los estándares de cada país y/o los internacionales más relevantes.
  • Transferencias internacionales de datos: Asisten en la transferencia legal y segura de datos personales entre países.

En un ambiente en el cual la información es una de los elementos con más valor, proteger los datos se vuelve cada vez más importante

El apoyo del abogado en el comercio online

  1. Legislación sobre Comercio Electrónico: los abogados, asesoran sobre el cumplimiento de regulaciones de ciberseguridad, tanto específicas del lugar donde se encuentren los clientes individuales o colectivos, como legislaciones  internacionales asociadas a transacciones, por ejemplo, el NIST (Instituto Nacional de Estándares y Tecnología), el Reglamento de Ciberseguridad de Nueva York, o el europeo Reglamento de Protección de Datos (GDPR), ya que el comercio electrónico a menudo involucra a partes ubicadas en diferentes jurisdicciones, lo que puede complicar la resolución de disputas. Su experiencia en cuestiones relacionadas con contratos electrónicos y transacciones en línea es esencial para lograr la protección anticipando conflictos y una resolución justa y efectiva en caso de disputas. Esto incluye ámbitos como:
  • Redacción y revisión de contratos: Redactan y revisan contratos electrónicos, términos y condiciones de uso, políticas de privacidad y otros documentos legales necesarios para las transacciones en línea. Estos documentos deben cumplir con las regulaciones pertinentes y proteger los derechos de las partes involucradas.
  • Asesoramiento legal: Proporcionan orientación legal sobre las leyes aplicables al comercio electrónico. Esto incluye leyes relacionadas con contratos electrónicos, pagos en línea, propiedad intelectual, privacidad y protección al consumidor.
  • Cumplimiento normativo: Ayudan a las empresas a cumplir con leyes y regulaciones específicas del comercio electrónico, incluyendo autenticación del cliente, políticas de privacidad y prácticas publicitarias.
  • Resolución de disputas: En caso de disputas relacionadas con transacciones en línea, intervienen para resolver conflictos. Esto puede implicar negociaciones, mediación y/o litigios, según la naturaleza y la gravedad de la disputa.
  • Propiedad intelectual: Protegen los derechos de propiedad intelectual de empresas y personas en línea, incluyendo marcas registradas, derechos de autor y patentes. Esto puede ser especialmente crítico en plataformas de comercio electrónico donde la originalidad y la marca son fundamentales para el éxito.

Un abogado que se dedique a ejercer en el creciente mundo virtual tiene que lidiar con un ambiente en permanente desarrollo y una capacitación constante. Las regulaciones son poco conocidas y los hackers y quienes se dedican a defraudar en internet, están todo el tiempo buscando nuevas formas de encontrar maneras de adquirir los bienes intangibles de empresas y personas, que se han transformado en un botín altamente lucrativo, haciendo de la tecnología al mismo tiempo la herramienta más importante y el riesgo más relevante del mundo contemporáneo. Su experiencia es fundamental para ayudar a navegar por este complejo entorno legal y tecnológico del comercio electrónico y mantener un ámbito de relación seguro y confiable para los consumidores en línea, en un mundo que ha borrado los  límites.

Muchas empresas contratan a abogados específicamente para ayudarlos a asegurarse de que los negocios online sean seguros

La información es uno de los recursos más útiles que tiene una persona por lo que las responsabilidades de los abogados aumentaran junto con los usos de la tecnología para proteger a los derechos de quienes la usan.

 


Los Compromisos que Implica Jurar como Abogado: Ética y Responsabilidad en la Profesión Legal

La responsabilidad al cliente y a la Constitución


“¿Juran Uds por su honor cumplir bien y fielmente la Constitución y las leyes de la República, así como los deberes que les impone el ejercicio de la profesión de abogado, ajustando su conducta a las reglas de lealtad y buena fe y a las propias de la dignidad de la Justicia?” Esta es la pregunta que se le hace a todos los abogados chilenos en la ceremonia de juramento en la Corte Suprema, es el compromiso que deben realizar antes de que sean reconocidos como profesionales de este ámbito. Todos los países tienen su propia versión de este juramento pero todos piden que los futuros profesionales hagan una promesa, y adquieran un consecuente deber profesional y ético con sus clientes. 

Confianza e integridad son tan importantes como la destreza y capacidad al momento de que los clientes elijan a sus abogados, pues deben no sólo saber que pueden realizar el trabajo, sino ganarse la confianza para poder representar libremente al patrocinado. El juramento de los abogados es una tradición arraigada en la mayoría de los sistemas legales del mundo. Es un acto en el que el nuevo abogado se compromete solemnemente a seguir ciertos principios éticos y a ejercer su profesión de manera responsable. Aunque los detalles del juramento pueden variar según la jurisdicción, en general, los abogados se comprometen a:

  1. Deber de conocer y especializarse: Antes de siquiera aceptar un trabajo o no, un abogado tiene la responsabilidad ética de investigar el caso, que es lo que necesita el cliente y sí el conocimiento que tiene esta adecuado para apoyar a las necesidades del cliente, además, el abogado debe tener conocimiento del patrocinado para determinar si la causa es justa y, sí esto es así, como probar que este es el caso. Sí un abogado no se especializa en lo que pide el cliente, no tiene la manera o el tiempo para conseguir la información requerida para presentar un caso, o simplemente no conoce lo suficiente del tema tiene la responsabilidad de rechazar el trabajo.
  2. Defender la Constitución y la Ley: El juramento de abogados generalmente incluye un compromiso de defender la Constitución y las leyes de su país. Esto significa que los abogados deben respetar y acatar las normas legales, incluso si no están de acuerdo con ellas personalmente.
  3. Actuar con celeridad y responsabilidad: Una vez que el caso sea aceptado, es el deber del abogado especificar las fechas y horarios en los que se van a juntar con el cliente y llegar a un acuerdo de los honorarios. Sí llegara a haber una necesidad de reunirse inesperadamente debido a eventos extraordinarios, los abogados deben informar a los clientes previamente para  llegar a un acuerdo acerca de los honorarios. Sí no es posible avisarle de antemano un abogado aun tiene la responsabilidad de reunirse con el cliente, incluso sí no han llegado a un acuerdo, para respetar el siguiente deber.

Cada país tiene su variación del juramento, pero todos los abogados deben jurar mantener ciertos estándares éticos 

Justicia, información, financiamiento y más

  1. Mantener informado al cliente: Los abogados tienen la obligación ética de mantener informado a los clientes acerca de cómo está progresando el caso, rendir cuentas de los dineros recibidos, explicar todos los términos y acciones que los clientes no entiendan e informarles de resoluciones o sentencias de los Tribunales.
  2. No contradecir la voluntad del patrocinado: Al final del día lo que el abogado debe hacer es ayudar al cliente con sus problemas legales y por lo tanto son estos los que tienen el interés en la causa que está manejando el abogado. Es por esta razón que el abogado tiene la obligación ética de informar al cliente y apoyar la resolución que quieran, no se puede ir en contra de la voluntad del patrocinado, incluso sí el abogado cree que hay una mejor alternativa y es rechazada. Sí ambas partes no pueden llegar a un acuerdo, es responsabilidad del abogado renunciar.
  3. No Fomentar Demandas innecesarias: Los abogados deben abstenerse de iniciar o promover demandas frívolas o sin fundamento. Esto ayuda a preservar la integridad del sistema legal.
  4. Evitar los conflictos de interés: Cuando un abogado está trabajando en un caso, debe operar solo con el interés del cliente en mente, no puede usar la información del caso o la información personal del cliente para el propio beneficio y/o terceros. En caso de que llegara a aparecer un conflicto de intereses entre el abogado y el cliente o dos patrocinados, el abogado debe renunciar si es el primer caso, actuar como agente neutral en el segundo y, si esto no es posible, renunciar a ambos casos.
  5. Mantener la Confidencialidad: El juramento incluye un compromiso de mantener la confidencialidad de la información del cliente. Los abogados deben proteger la privacidad de sus clientes y no divulgar información confidencial sin el consentimiento del cliente o a menos que la ley lo requiera.
  6. Promover la Justicia: Los abogados tienen la responsabilidad de promover la justicia y el acceso a la misma. Esto implica trabajar para que el sistema legal sea equitativo y accesible para todos, independientemente de su origen o situación económica.

Jurar como abogado es un acto significativo que lleva consigo importantes compromisos éticos y responsabilidades. Los abogados desempeñan un papel crucial en la promoción de la justicia y el estado de derecho en la sociedad, y el cumplimiento de los principios éticos es esencial para mantener la integridad y la confianza en la profesión legal. Por lo tanto, aquellos que eligen esta carrera deben hacerlo con la firme convicción de honrar su juramento y servir a la comunidad con diligencia y responsabilidad.

Los clientes necesitan confiar en que el abogado obedece estos estándares profesionales y éticos para asegurarse de que pueden manejar temas delicados.

El juramento puede parecer ceremonial pero mantenerse fiel a esta promesa es importante para que los abogados puedan obtener la confianza de los clientes.