Desde la Antigua Grecia hasta el siglo XIX


La relación entre el ejercicio profesional de los artistas y los abogados no puede ser más distinta, pensando en que los primeros son netamente creativos y siempre rompen paradigmas, versus que por otro lados los abogados basan su destreza en el uso innovador y en un conocimiento profundo de reglamentos y leyes y juegan dentro de esa “cancha rayada”. Aun así, la relación entre el mundo del arte y las leyes tiene una larga data y se ha desarrollado a lo largo de la historia de la humanidad, evolucionando con el tiempo. No hay un punto específico de la historia en el que esta relación se haya generado de manera definitiva, ya que ha sido un proceso gradual, en que se han ido estableciendo lazos cada vez más cercanos y necesarios, los que, con la digitalización contemporánea y el surgimiento de la Inteligencia Artificial, ya son completamente indispensables.
En las civilizaciones antiguas como la griega y la romana, había leyes que trataban sobre la propiedad y la posesión de obras de arte. Por ejemplo, en la antigua Roma, había leyes que regulaban la propiedad y la protección de estatuas y monumentos públicos. En las rutas comerciales de la antigüedad, se aplicaban regulaciones para el comercio de obras de arte, antigüedades y bienes culturales. Estas regulaciones abordaban cuestiones como los impuestos y los aranceles relacionados con la importación y exportación de objetos artísticos.
Durante la Edad Media, surgieron gremios de artistas y artesanos que establecían normas y regulaciones para el ejercicio de sus oficios. Estas organizaciones tenían la autoridad para supervisar la calidad del trabajo, establecer tarifas y resolver disputas entre miembros. Además, se utilizaban contratos escritos para encargar obras a artistas. Estos contratos a menudo especificaban detalles como el tema, el tamaño y el precio de la obra, y podían contener disposiciones sobre plazos y calidad.
En el siglo XV, durante el Renacimiento, el mundo del arte experimentó un resurgimiento en la creación y apreciación de obras maestras. Sin embargo, la falta de regulación llevó a la proliferación de copias y falsificaciones. Los artistas y los coleccionistas comenzaron a presionar para que se promulgaran leyes que protegieran sus derechos de autor y establecieran estándares de autenticidad. En 1492, en Florencia, Italia, se promulgó la “Ley de Autenticidad Artística”, que requería la certificación de expertos para confirmar la autoría de las obras de arte y castigaba a los falsificadores.
Durante el siglo XIX, la Revolución Industrial transformó la producción y el comercio de obras de arte. El aumento de la demanda y la proliferación de galerías de arte llevaron a la necesidad de regulaciones más sólidas. En 1870, Francia adoptó la “Ley de Exportación de Obras de Arte”, que requería la aprobación gubernamental para la exportación de obras de arte valiosas con el fin de preservar el patrimonio cultural del país.

El Derecho y el Arte son como ambientes laborales no pueden ser más diferentes pero muchas oportunidades laborales para los abogados surgieron por la unión de ambas

Desde el siglo XX hasta la actualidad

En el siglo XX, el arte se convirtió en un mercado global con transacciones internacionales. Surgieron desafíos relacionados con el tráfico ilícito de obras de arte robadas durante la Segunda Guerra Mundial, los derechos de autor y otros conflictos. En 1970, la UNESCO adoptó la “Convención sobre las Medidas que Deben Adoptarse para Prohibir e Impedir la Importación, Exportación y Transferencia de Propiedad Cultural Ilícita”. Esta convención, conocida como la Convención de la UNESCO de 1970, instaba a los países a tomar medidas para prevenir la importación, exportación y transferencia de bienes culturales robados o ilegalmente adquiridos.

Con la llegada del siglo XXI y la creciente digitalización, surgieron nuevas cuestiones legales en el mundo del arte. La piratería digital, la reproducción no autorizada de obras de arte en línea y la preservación de obras de arte digitales se convirtieron en desafíos importantes. Los países comenzaron a desarrollar leyes y regulaciones para abordar estos problemas, incluyendo la protección de obras de arte en formato digital y la regulación de las plataformas en línea que alojaban obras de arte.

A medida que el mundo del arte sigue evolucionando es probable que surjan nuevos desafíos legales relacionados con la inteligencia artificial en la creación artística, la realidad virtual y aumentada, y la distribución global de obras de arte. Los abogados que trabajan en este mundo deben comprender sus complejidades y cada vez más complicados criterios de desarrollo, aplicando una “creatividad legal” que abarca vastos escenarios y posibilidades. El mundo creativo de las Bellas Artes es un aspecto del desarrollo humano, fascinante e imprescindible, pero en un entorno como el contemporáneo donde las complejidades son cada vez mayores con la Inteligencia artificial reemplazando a actores y guionistas, y generando imágenes con órdenes abstractas que amenazan a fotógrafos por ejemplo, los artistas tienen que demostrar cómo se diferencia su labor de la tecnología y porqué y cómo la creatividad humana es indispensable en sus diferentes campos de desarrollo y protegerlo. Los abogados y legisladores trabajarán junto a ellos, para adaptar y desarrollar leyes y regulaciones que reflejen las cambiantes realidades del mundo del arte y protejan los derechos de artistas, coleccionistas y la integridad cultural en un mundo cada vez más interconectado y digitalizado, pero donde con innovación disciplinar en el campo de las leyes, su quehacer sea posible.

La digitalización del arte ha llevado a varios artistas a contratar abogados para proteger su propiedad intelectual.

La ley es un aspecto que se puede encontrar en todas las facetas de la sociedad actual, incluso en ámbitos que a primera vista no parecen tener mucho en común, tal como el arte. Las posibilidades para un abogado son amplias por lo que deben mantener una disposición abierta a los negocios.