Las consecuencias del habla
En el mundo del derecho, la comunicación es clave. Qué se dice, cuándo y cómo puede definir el desarrollo de un juicio e incluso el resultado del caso para un cliente. En un mundo como el nuestro donde además el acceso a la información es prácticamente universal y las tergiversaciones e incluso falsificaciones con inteligencia artificial de declaraciones, en especial en casos de alto perfil, están a la hora del día.
Por lo mismo, cuando se trata de hablar públicamente sobre un caso, los abogados deben navegar por un terreno delicado, ya que las presiones por publicidad en los casos son más fuertes que nunca y los peligros de hacer información pública más presentes que antes. Comunicar entonces es una nueva competencia que se requiere de estos profesionales y no es fácil en este contexto. Probablemente nunca ha sido más cierto el dicho: “Dueño de tu silencio y esclavo de tus palabras”
¿Qué pasa cuando un abogado decide hablar de un caso fuera de la Corte? Expresar una opinión acerca de los procedimientos de la Corte o detalles de un caso, siempre ha sido delicado e incluso controversial, debido a la naturaleza sensible del proceso, los juramentos propios de la disciplina, valores de los involucrados, y cómo pueden afectar al caso sus declaraciones públicas. Sin embargo, las presiones de los medios, de asociaciones que se sienten afectadas e incluso de los propios clientes, unida a estrategias de los abogados defensores, obligan muchas veces a hacer pública la información. Y “el poder de la palabra” puede llegar a ser decisivo para una resolución y como ejemplo para una causa.
Es un delicado equilibrio donde siempre existirán consecuencias en las decisiones adoptadas con peligros y con beneficios asociados. Uno de los principios más universales del Derecho es el secreto profesional, que obliga a los abogados a mantener en confidencialidad la información de sus clientes. Revelar datos protegidos por este principio puede acarrear sanciones disciplinarias, y pone en riesgo la estrategia de defensa y la confianza entre abogado y cliente. Este tipo de sanciones suelen ocurrir cuando un abogado actúa de manera que compromete la integridad de la profesión, como el uso indebido de información confidencial o la representación de intereses en conflicto.
Otra limitación clave es la prohibición de realizar declaraciones que puedan influir en la opinión pública o en el tribunal antes de que se dicte sentencia. Esto está estrechamente relacionado con el principio del debido proceso y la imparcialidad judicial. Ejemplos como el del caso de Casey Anthony, en EEUU, donde fue absuelta del asesinato de su hija y que fue de alto impacto público, es uno donde la cobertura mediática intensa y los comentarios de los abogados generaron un ambiente en el que el jurado pudo haber sido influenciado por la opinión pública más que por la evidencia presentada en el juicio, demuestran el riesgo de involucrar al público.
El silencio puede ser oro...
Las consecuencias del silencio
Además, existe el evidente riesgo de las consecuencias a la reputación del abogado. Hablar demasiado sobre un caso puede dañar la reputación si se percibe que está buscando atención mediática en lugar de centrarse en la defensa de su cliente. En el caso de la “Operación Lava Jato”, que develó una red de corrupción y cohecho en la política brasileña, algunos abogados enfrentaron críticas por revelar detalles que podrían haber comprometido la privacidad de sus clientes.
A pesar de estos peligros, hablar públicamente sobre un caso puede ofrecer ventajas estratégicas a los abogados y a sus clientes. En primer lugar, la exposición mediática puede servir para equilibrar la narrativa pública, especialmente en casos en los que una de las partes tiene mayor acceso a los medios de comunicación o goza de una posición de poder. Al proporcionar la versión de su cliente, el abogado puede contribuir a evitar juicios prematuros en la opinión pública.
En algunos casos la opinión pública puede tener un impacto indirecto en el proceso judicial. Por ejemplo, en situaciones de alto perfil, el escrutinio público puede motivar a las autoridades a actuar con mayor transparencia y diligencia. Además, la difusión pública de ciertos aspectos de un caso puede servir para sensibilizar a la sociedad sobre cuestiones de interés general, como los derechos humanos, la corrupción o las injusticias estructurales. El caso de alegato de abuso sexual contra Harvey Weinstein en octubre del 2017 y su exposición pública, dio pie al movimiento “Me Too” y a una corriente global de protección a la mujer y de una serie de leyes de igualdad de género en todo el mundo.
Otro de los principales beneficios de que un abogado hable públicamente sobre un caso es la promoción de la transparencia. Al compartir información, los abogados pueden ayudar a construir confianza en el sistema judicial. Por ejemplo, en el caso de la “Operación Lava Jato” en Brasil, varios abogados de los implicados han hablado públicamente para aclarar la posición de sus clientes y proporcionar contexto sobre el proceso judicial. Esto ha permitido que el público entienda mejor las complejidades del caso y la defensa de los acusados.
Finalmente hablar públicamente sobre un caso también puede servir como una herramienta educativa. Los abogados pueden explicar aspectos legales complejos y aumentar la conciencia sobre temas importantes. Por ejemplo, hubo una serie de casos de feminicidios en México que sirvieron para educar sobre el tema. Abogados y activistas han utilizado plataformas públicas para explicar a la parte de la sociedad que los justificaba, la realidad e impacto de la violencia de género y la necesidad de reformas legales.
Hablar públicamente sobre un caso siempre va a ser una espada de doble filo para los abogados. Si bien hay beneficios significativos, como la transparencia y la educación, también existen peligros que pueden afectar tanto a los profesionales como a sus clientes. En un mundo donde la información se difunde rápidamente, es crucial que los abogados consideren cuidadosamente sus palabras y el impacto que pueden tener en el sistema judicial y en la opinión pública, nunca hay que olvidar el antiguo dicho: El silencio es oro…..
...Pero el habla bien puede probar la inocencia o la culpa.
Hablar o callar. Al momento de dirigirse al publico, ya sea por cualquier motivo, los abogados toman una apuesta arriesgada y deben entender que una vez que se haga las consecuencias pueden estar fuera de sus manos.