¿Trabajar en una empresa o en una oficina de abogados?

Hasta fines de los ’90, un estudiante de Derecho, que quería hacer una carrera de “jurista” y profundizar en su conocimiento técnico parecía tener una sola alternativa: trabajar en un estudio de abogados. Si el objetivo era por su parte conocer de un negocio y ejercer en contacto con otros profesionales el camino sugerido era una empresa —in-house— o el servicio público.

 

 

Hoy esa realidad ha cambiado. Actualmente existen trabajos in-house que forman a los abogados con un rigor intelectual que antes sólo ofrecían los mejores estudios jurídicos. Sin embargo, oportunidades así son escasas.

Las siguientes preguntas te ayudarán a identificar buenas oportunidades de formación profesional para abogados jóvenes en empresas:

1º ¿Cuál es el perfil de la persona que será mi jefe?: mientras más “abogado” y menos “gestor”, aumentan las probabilidades de contar con un mentor.

2º ¿Cuál es la política respecto a externalizar trabajo con estudios jurídicos? ¿Qué materias deben tratarse in-house? Las fiscalías —departamentos legales de empresas— que forman más en lo jurídico ven internamente los temas legales que se relacionan de manera directa con el giro de la empresa.

 

Una de las mayores diferencias entre estudios y empresas se da en el plano de las remuneraciones” [Leer análisis de sueldos de Work On Law]

 

Han ido quedando en el pasado las grandes empresas que no tienen un departamento legal o bien tienen un fiscal sin equipo. Cada año aumentan la cantidad de fiscalías robustas que ofrecen a los abogados jóvenes una buena formación.

Hace 15 años lo habitual era ver que los mejores abogados se proyectaban como socios de importantes estudios de la plaza. Hoy muchos consideran que la cumbre de su carrera es ser gerente legal. Al existir gerentes legales sumamente competitivos y bien calificados, los abogados que están comenzando perciben que también pueden hacer una carrera de excelencia al alero de estas fiscalías 2.0. Las gerencias legales modernas ofrecen sueldos atractivos que les permiten expandir sus equipos y con ello internalizar el manejo legal del negocio principal. Sus abogados responden asuntos cada vez más complejos y especializados. No es raro encontrarse actualmente con especialistas en compliance, derecho laboral, libre competencia, derecho ambiental, que están en un rol in-house.

Es importante tener presente que las empresas revisten mayor riesgo para la estabilidad laboral del abogado. El socio de un estudio jurídico fácilmente puede trabajar en su propia oficina por el resto de su vida; a contrario sensu, no hay gerentes legales vitalicios. En las empresas siempre ronda el fantasma de la venta o fusión, con el consiguiente cambio de dueños y jefes, cambios de confianzas, cargos que se hacen redundantes, etc.

El abogado que da un salto a empresa también deja de lado la capacidad de capitalizar en su antigüedad —que es normalmente clave a la hora de ser aceptado como socio.

Dependiendo cuales sean tus intereses de desarrollo profesional, te convendrá seguir uno u otro camino.